IA-100B: el regreso de la instrucción aérea nacional y el primer eslabón hacia el F-16

La presentación del IA-100B marca mucho más que la incorporación de un nuevo entrenador básico a la Fuerza Aérea Argentina. Representa, en los hechos, el intento más concreto de los últimos años por reconstruir una cadena de formación de pilotos coherente, moderna y con identidad nacional, en un contexto donde la llegada de sistemas de armas más avanzados —como el F-16— obliga a repensar toda la estructura de instrucción desde su base.
Desarrollado por la Fábrica Argentina de Aviones (FAdeA), el IA-100B nace como una aeronave pensada específicamente para la etapa inicial del adiestramiento militar, pero con una concepción técnica alineada a estándares actuales y futuros. No se trata de un entrenador elemental tradicional, sino de una plataforma diseñada para preparar al piloto desde sus primeros vuelos hasta la transición hacia sistemas más complejos.
Un entrenador pensado para la formación moderna
El IA-100B es un avión biplaza, de construcción compuesta y configuración acrobática, concebido para cubrir el primer escalón del entrenamiento militar. Su diseño apunta a familiarizar al alumno con conceptos que hoy son imprescindibles: cabina digital, gestión de energía, procedimientos estandarizados y operación en entornos cada vez más exigentes.
Entre sus características más relevantes se destacan:
Estructura íntegramente en materiales compuestos, que reduce peso, mejora la resistencia estructural y simplifica tareas de mantenimiento.
Certificación acrobática, fundamental para la formación militar inicial y el desarrollo de habilidades de control avanzado.
Cabina “glass cockpit”, alineada con los estándares actuales de la aviación militar y civil.
Tren de aterrizaje retráctil, poco común en este segmento, que introduce desde etapas tempranas conceptos operativos propios de aeronaves más complejas.
Motorización Lycoming AEIO-540 de 260 HP, suficiente para un desempeño equilibrado sin penalizar costos operativos.

Este conjunto de características posiciona al IA-100B como un eslabón natural entre la instrucción primaria y el entrenamiento avanzado, antes del salto a plataformas como el T-6 Texan II o el IA-63 Pampa. Un proyecto que busca reconstruir capacidades
Más allá del avión en sí, el IA-100B representa un intento concreto por recuperar capacidades industriales que el país fue perdiendo durante décadas. FAdeA logró avanzar en un desarrollo propio, con participación de proveedores nacionales y una integración progresiva de procesos productivos locales.
El programa ya superó las 20 horas de vuelo de ensayos, incluyendo pruebas estructurales clave, como las cargas aplicadas sobre el tren de aterrizaje y la estructura alar. Estos hitos son fundamentales en cualquier programa aeronáutico, especialmente cuando se trata de materiales compuestos, donde la validación estructural es crítica antes de avanzar hacia una certificación plena.
Sin embargo, el verdadero desafío no es técnico sino estratégico: sostener el proyecto en el tiempo. La historia de la industria aeronáutica argentina está marcada por desarrollos prometedores que no lograron consolidarse por falta de continuidad política, financiamiento estable o planificación de largo plazo.
El desafío de convertirlo en un sistema operativo real

Para que el IA-100B deje de ser un logro puntual y se transforme en un sistema operativo real, es imprescindible que exista un compromiso concreto de adquisición por parte de la Fuerza Aérea Argentina. Sin una cantidad mínima de aeronaves en servicio, no hay economía de escala, no hay curva de aprendizaje industrial ni sostenibilidad logística.
Además, el éxito del programa dependerá de factores clave:

Producción sostenida y no meramente simbólica.
Soporte logístico garantizado a lo largo del tiempo.
Plan de entrenamiento integral, alineado con los escalones posteriores de formación.
Capacidad de evolución, tanto hacia versiones civiles como hacia posibles derivados más avanzados.
En este sentido, el interés inicial de países de la región resulta alentador, pero insuficiente si no se consolida primero una flota operativa en la propia Fuerza Aérea Argentina.
Un paso necesario, aunque no definitivo
El IA-100B no pretende ser una revolución tecnológica ni un reemplazo de entrenadores avanzados. Su valor reside en otro plano: reconstruir la base sobre la cual se forma un piloto militar moderno y recuperar, al mismo tiempo, capacidades industriales estratégicas que el país necesita preservar.
Si logra consolidarse, el programa puede convertirse en el primer eslabón de una cadena virtuosa que devuelva previsibilidad, continuidad y proyección a la industria aeronáutica nacional. De lo contrario, correrá el riesgo de sumarse a una larga lista de proyectos técnicamente sólidos, pero truncos por falta de decisión política y planificación sostenida.
El desafío está planteado. La diferencia, esta vez, la marcará la voluntad de sostenerlo en el tiempo.
Escrito por
Gabriel Alvarez
Creador de Pilotos de Argentina
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